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dicotomía

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Paz Guerra nunca está tranquila y se pasea siempre de aquí para allá. A veces se arrastra, gatea, se queda tirada en el piso con la mejilla pegada a la alfombra sucia que jamás aspira porque odia el sonido de la aspiradora.


Paz Guerra se siente desafortunada, en medio de algo, a la mitad de dos cosas. Y piensa que simplemente algo anda mal en su vida que siempre funciona bien. Lo huele todos los días, porque su pieza huele a que algo ocurre. Su baño también. Cuando sale al balcón el olor la persigue, incluso a veces mira hacia abajo, pensando en si el olor la seguiría tan lejos. Pero no se atreve. nunca se atreve.


Paz Guerra hoy se sentó en la plaza a tirarle migas a las palomas porque cree que no tener que hacer nada más que tirarle migas a las palomas, debe ser una bendición. Como las canciones con guitarras. Paz Guerra está intentando aprender a tocarla, porque al igual que las margaritas, cree que es un instrumento muy amable.


Paz siempre se viste de blanco, pero sus abrigos son negros. Paz tiene música suave en su vida, pero a veces escucha heavy-metal. Paz ama lo amargo, pero hay días en que sólo come dulces. Paz no encuentra descanso, porque está marcada. Paz quisiera sólo descansar en algo. Pero siempre está de pie. Paz suele pensar que está condenada por su nombre, igual que Romeo. Por eso siempre llora con su historia y por eso piensa que Romeo debería haber querido más a Rosalie, porque Romeo era bueno, y no se merecía tantas calamidades.


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I Was Done

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No fui capaz de sentir nada hasta que llegamos a esa esquina, donde me dijo adiós, nos vemos, con ese tono de voz que usaba para decirle buenas tardes a cualquier persona, subrayándome mi posición de una más entre millones, refregándome en la cara la poca originalidad que tenía yo en su vida. Ni siquiera llovía, era una noche normal para su momento intrascendente, su trámite tedioso. Mientras tanto, yo me quedaba
desparramada por toda la calle, incapaz de recomponerme. Intentando sonreírle para que no se diera cuenta. Intentando arrebatarle un poco de la dignidad que me había quitado para protegerme de la vergüenza que sentía, de la culpa y la rabia. Pero sobre todo de la pena.

No sé cómo pude llegar a mi casa. Lo único que recuerdo bien es que ese trayecto, fue eterno.

confieso

Necesito ser sincera?
Extraño de manera patética las expectativas de nosotros. Y más. Mucho más.

Historias de Amor

Yo siempre espero, hasta la última frase, que Santiago Nasar no muera.