Hibernar

Abracémonos.

Deja que mis manos te reconozcan un segundo,
o dos,
o tres.

Cuatro,
Cinco,
Seis,
Ochenta,
Mil.


pan para hoy

Hagamos un pacto,
uno más que sea.

Así quizá pueda ser feliz hoy día.

No me importan las miserias de mañana.

Parques

Me siento ese sábado en una banca, luego un jueves en el metro. La semana siguiente, un andén.
La primera y la tercera vez te sientas tú al lado mío. La segunda vez yo al lado tuyo.
En cada vez, me saludas, me miras y sonríes.

Y yo, sin quererlo, sonrío de vuelta.



El Peso

Voy a ir recogiendo todas las piedras en
el camino.
Las blancas
y las negras.

Las guardaré en mis bolsillos,
y acumulando de a poco
el peso
haré caso omiso a la carga.

Iré recogiendo cada piedra en el camino.
Como mantra,
plegaria
o expiación.

Las iré dejando en tu puerta,
a tu libre elección lo que hagas con ellas.
Las podrías tirar,
guardar,
o construir con ellas
[puentes o puertas].


Cigarras

Escucho las cigarras
las escucho entre la montaña y el mar.
Me saludan y me dicen "acá estábamos".

Entonces me convierto en cigarra
y canto.

Fantasmas

Aparecías a veces.
En el mar,
En Londres.
En la desesperanza
y en la alegría.

La Oportunidad

Dejar la ventana abierta
y que entre el vendaval.
Que lo destruya todo.
Que el mundo entero se haga pedazos.

No le temo.

Zona cero

Abrí la piel.
Fui horadando por músculos y capas, con cuidado.
El cuerpo es frágil.
Susceptible.
Y las complicaciones de llegar al lugar correcto son siempre infinitas.

Estrategia

Me río sin poder evitarlo.
Me inclino un poco más adelante.
tomo aire, bien profundo
exhalo lento,
Y (Te) espero.

Virginia.

Los pulmones pueden volverse sólidos de repente, haciendo imposible la respiración. Pueden volverse más aire también, lo que también disminuye la capacidad ventilatoria. Ambos son procesos lentos, que se desarrollan usualmente en años, de manera silenciosa.
No son como el agua.
A veces los pulmones se vuelven agua, de un momento a otro.
A veces el agua inunda todo.
Y entonces,
la muerte.