Together

Me subí a la micro intentando sostenerme. Todo estaba un poco quebrado de forma claramente retorcida, pero aun así había una parte de mi que disfrutaba la imagen. Los labios apretados, los ojos apunto de llorar, el nudo en la garganta, el malestar detrás del esternón y todas esas cosas. Era todo muy morboso y encima estaba lloviendo.
Me fui al único asiento desocupado que había. Me acomodé como pude junto a la ventana, cerré los ojos y dejé de aguantarme todo lo que había pasado. Busqué en el bolsillo de mi chaqueta para sacar confort y mi mp4. Me puse los audífonos y apreté play, esperando que el shuffle me sorprendiera con algo ad hoc.
Pero entonces escuché a Bob Sinclair. 
"One day we'll be together". 

Estaba esperando algo más melancólico y menos optimista, pero las cosas obviamente nunca salían como las planeaba. Ni la canción ni su fallida relación. La habían pateado recién. Y le habían dicho fácil. Y ni siquiera había tenido sexo alguna vez en la vida, no tenía idea como esas cosas podían ser compatibles. Y la habían dejado por otra. Y lo peor de todo es que le habían dado esperanza, lo que hacía que Bob Sinclair fuese incluso más horrible, porque aparte de todo el ridículo, se estaba sintiendo identificada con esa puta canción.

Se quedó dormida como a los quince minutos. La despertó el chofer cuando llegaron al último paradero.

Magic magic

Había estado triste por meses.
Había estado llorando en los baños, en los asientos de las micros, en ciertos parques y en fin, para resumir, a escondidas.
Había estado fracasando en las metas inservibles de todos los días, en subir las escaleras del metro, en no comer más de 1240 calorías al día, en no ver más de dos capítulos de  breaking bad después de la u.
Me compré un perro y de repente un día había desaparecido. Tuve el presentimiento de que ni siquiera se lo habían robado, sino que se había escapado a una vida más emocionante o mejor o ambas. Supongo que llamarlo kaiser, el nombre más genérico y horrible que puede tener un perro, nunca acabó de convencerlo de que lo nuestro iba a funcionar.

La verdad es que seguí así por un tiempo y luego, de apoco, dejé de llorar en todas partes y sentirme tan miserable. Seguí fracasando en casi todo, seguí sin perro, basicamente seguí un poco en lo mismo. No llegó nadie a arreglarme la vida, ni pasó algo trascendental, como esperaba. No tuve ninguna epifanía, la que en el fondo si esperaba, pero con la resignación del realismo.

Fue lento, fue aburrido, fue normal.
Y así, para siempre.


I'll be alright

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Te estaba echando de menos por doceava vez en el mes.
Pasaron varios en ese mismo estilo. No es preciso decir más.
Pero entonces de repente, mágica-liberadora-terrible-y-desapercibidamente,
ya no te necesitaba más.


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Bizarre love triangle

Estaba comiendo algo sin mucha gracia, esperando a que llegara Fernando. Siempre era así. Yo esperaba a Fernando o él me esperaba a mi.

Levanté la cabeza para mirar alrededor y entonces vi que se acercaba por la vereda. Estaba vestido como siempre e iba lleno de papeles, igual que todos los días. Se encontraba a unos metros cuando de repente él me vio a mi y sonrió. Hacía tanto tiempo que no le sonreían así que el estómago le dio una vuelta de carnero entera en la guata.

-Hola!-le dijo él, acercándose para darle un beso de saludo, en la mejilla.
-Hola-respondí, acercándome también.

Apenas se quedó unos segundos, me dijo algo trivial, luego se marchó.
Unos minutos después, llegó Fernando.



Whatever that suits you

Tenía tanta rabia.
Eso era todo, rabia. Rabia cuando caminaba, rabia cuando dormía, rabia cuando comía. No sabía cuando había comenzado, pero antes de que hubiese podido hacer cualquier cosa al respecto la rabia había invadido todos los aspectos de su vida. La sicóloga le dijo que la rabia venía desde que era pendeja, acumulándose por cosas chicas, por injusticias que la gente normal sabe dejar pasar. Gente que no las acumula en la pena ni en las ganas de comer, ni en los nudillos o la garganta.

Ese día intentó purgarlo todo de una vez.
Y lo intentó cortando la pena, los nudillos y, en vista de que nada funcionada, trató con la garganta.

Perhaps, perhaps, perhaps

No creo.
Ni en tí, ni en mi.
Ni en la verdad,
o la mentira
o lo que está entre medio
o nada en absoluto.

Pero a veces, muy de vez en cuando, quizá en nosotros.

Closer

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Abrí la puerta, pero eras tú.
Estabas al otro lado, muy cerca y muy inevitable. Había logrado mantener a raya ese asunto por meses pero yo estaba ahí y de repente tú también. Me miraste sin entender nada, yo ni siquiera atiné a cerrar antes de que fuera tarde.
Te acercaste.
Y entonces no tuviste que hacer nada, porque esta vez fue demasiado para mi.




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14:35

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Estaba al tanto de que cada día me convertía un poco más en lo que no quería ser, pero no podía hacer nada para evitarlo. Intenté hacer yoga, cocinar más, comer más vegetales, andar en bicicleta, pero no sirvió de nada. Intenté fumar menos, fumar más, pintarme más las uñas, ver más películas, ir a exposiciones de arte y comprar más ropa pero todo fue en vano. Iba en el camino irremediable a volverme simplemente una persona amarga.

La gente empezó a alejarse de mi, mi perro ya no me pedía tanto cariño como antes y mis plantas se marchitaron. Todas las noches antes de acostarme empecé a rezar, pero incluso Dios decidió que mi alma era ya insalvable y no apareció ni me dio ninguna señal que seguir. Supongo que todo el mundo necesita ovejas descarriadas y ya era mi destino, o algo por el estilo.
Me tejí una bufanda, usé chalecos más amables, compré margaritas todos los fines de semana y en un intento desesperado empecé a leer a Coelho hasta que ya me rendí definitivamente.

Entonces ayer iba caminando y mirando feo a los que pasaban, maldiciendo a los niños en voz baja y pegándole con el codo a la gente que se acercaba mucho hasta que me topé contigo. Me invitaste un café y me arrastraste antes que pudiese decir que no, lo que claramente iba a hacer. Como hace tiempo no hablaba no dije nada hasta que me sentaste en una mesita de mierda y pediste dos café con leche, lo que odio, porque soy intolerante a la lactosa. Empezaste a mirarme mientra yo sorbía de a poquito y me iba hinchando igualmente y te reíste de mi ceño y mi cara de odio. Me dijiste que habías vuelto hacía poco y que te venías acordando de mi hace meses, que ultimamente te estabas poniendo cada vez más pesado, que estabas harto de intentar sentirte más como la gente y entonces había aparecido yo en la calle allí mismo frente a él.

Me dijiste que habían ocurrido 32 eventos desafortunados y malignos que te habían llevado a estar en ese momento en ese lugar y entonces yo te dije que para mí habían sido 24. Me contaste que incluso habías intentado leer a Coelho y yo te respondí que yo igual y nos dimos cuenta de que habíamos comprado el libro en la misma librería, el mismo día, pero en distintos horarios.

Comentamos sobre los hábitos fumativos, sobre el yoga, el tejido, la compra de flores y los intentos culinarios en vano que habíamos realizado en los últimos meses y entonces nos empezamos a reír, primero de a poco y de repente ya a carcajadas. 

Me dijo que había dejado de creer en Dios hacía un tiempo pero que ahora no parecía tan descabellado el asunto. 
Yo no le dije nada, pero le tomé la mano y le sonreí.


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Tipos de Miseria

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Iba de pie frente a la ventana del metro y cerré los ojos un rato porque me ardían de sueño. Cuando los abrí, no supe si el día estaba recién empezando o si ya estaba terminando.

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Formas de decir Te amo

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Me hubiese gustado decirte algo en ese momento.

En vez de eso prendí un cigarro,
boté el humo haciendo argollas para impresionarte
y te ofrecí la última piteada.

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